Nuevas aventuras de la IM en el hemisferio sur · 27.05.06 por Roger Colom
Gran Público de Buenos Aires y del resto del universo parlante, la IM ha arrancado y sorprendido por su frescura. Frescura en el sentido de que somos unos frescos que venden lo que no hay y luego intentan comprar lo que sea con dinero de juguete. Aquí se nos acusa de venir con euros, lo cual se supone que nos da ventaja. Nos hemos cansado de explicar que sí, venimos con euros, pero pocos. Resulta un poco cubano eso de que siempre seamos nosotros los que tenemos que pagar las copas.
Por otro lado, los espectáculos que hemos montado, y ya van cuatro, han funcionado de las novecientas noventa y nueve maravillas. El público ha sido muy benevolente hacia nuestros esfuerzos de hablar argentino, una lengua difícilisima de hablar y casi imposible de escribir. Hemos sugerido que inventen un nuevo alfabeto, pero se empeñan en que eso les sacaría del concierto de las naciones occidentales, cosa que, por otro lado, no parece mala idea.
La vida aquí es extraña: estamos en una ciudad enorme cuyo transporte público funciona irónicamente. Caminar de casa al teatro me lleva 45 minutos, pero tomar el autobús (o colectivo, en la jerga nativa) implica un viaje de una hora, bastante más incómodo, además.
Anoche, por fin conocí a la única persona vegetariana de todo el país. Nos prometió una cena cuando nos tiramos a sus pies llorando y gritando que queríamos comer verduras, que la carne está muy buena y la pasta es excelente, pero que nuestro mediterráneo aparato digestivo exigía verde, fibra… todas esas cosas que ayudan a tirar la piedra y esconder la mano.
También he de informar a nuestros amigos españoles que he comenzado a masticar chicle. Es por los nervios que produce vivir en un mundo paralelo (como dice William Gibson) y a veces no entender nada. Todo está lleno de falsos amigos. Como el subte, que sólo tiende a ir de este a oeste a este, pero no de sur a norte a sur. Parece ser que se entendió mal lo de “línea de metro”, porque todas las líneas van eso, rectas, en una sola direccción. Quizá habría que haber dicho “red de metro”, si la idea era conseguir un resultado tirando a óptimo.
Bueno, más abajo hay fotos de los espectáculos que hemos ido haciendo. La gente todavía no se cree lo del modus operandi de la IM: eso de empezar a montar el espectáculo a las 7 de la tarde para presentarlo a las 11 de la noche. Y al día siguiente, otro distinto. Confieso que hemos tenido que sobornar a algunas personas para que digan en público que sí, que así es como lo hacemos.

Segundas fotos de la IM en Buenos Aires Otro héroe internacionalmelancólico
