La Internacional Melancólica se declara apátrida · 10.11.04 por Roger Colom
La Internacional Melancólica carece de patria. Puede operar en cualquier ciudad, país o cultura. La IM se llama así porque practica un teatro de urgencia, inmediato, en el exilio (interior). La IM nunca sabe dónde estará mañana. Es bohemia y política, poética y errante. Vive en el exilio, de ahí su internacionalidad; y su melancolía se debe a la pérdida de su nación. ¿Pero cuál es la nación de la Internacional Melancólica? Ninguna, su mismo nombre lo indica. Entonces, ¿qué nación reivindica? La que queda por construir: una nación supranacional, cosmopolita, multirracial, multicultural, multilingüística, democrática y abierta. Abierta, también, a la errancia. Por eso, la IM se puede establecer en cualquier parte, aceptando la mutilación que todo exilio supone, e iniciar ahí su crítica asistemática del sistema de esclusas que, abusando del absurdo cultural y político, del amiguismo negativo, tiene como misión el no permitir la libre circulación de las ideas y las voces. Esa libertad es la patria que la Internacional Melancólica busca fundar a través de la risa y la poesía. Mientras esa patria no exista, seguiremos siendo apátridas, internacionales y melancólicos.

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